Leyenda del penacho de Tallulah

Leyenda del penacho de TallulahEn Norteamérica se suelen relatar leyendas cortas y cuentos desde tiempos ancestrales. Inclusive antes de que los ingleses llegaran a colonizar esos territorios, los pueblos indígenas ya atesoraban anécdotas de sus antepasados.

El punto es que a mediados de los años 50, un ingeniero de apellido Kimberly encontró enterrado en su jardín lo que parecía un accesorio confeccionado con plumas de distintas aves.

Le quitó el polvo con un paño húmedo para no maltratarlo y llamó a un amigo que se desempeñaba como historiador para informarle del suceso. En la tarde de ese día ambos camaradas se reunieron a comer.

– Mira Henry esto es lo que encontré mi patio trasero. Bonito ¿no?

– Más que bonito yo diría extraordinario, ya que lo que tienes ante tus ojos es nada más y nada menos que el penacho de Tallulah. Dicho artículo perteneció a una princesa piel roja que fue asesinada por su propio padre, por la razón de que éste la encontró besándose con un hombre blanco.

Según dice la leyenda, el padre de Tallulah tenía ya mucho tiempo de sospechar que su hija andaba en malos pasos. Mandó a seis de sus mejores hombres para que la vigilaran y le informaran de cualquier cosa extraña que vieran.

Pasaron muchas lunas sin que llegara alguna noticia perturbadora. Mas una noche de sábado, el gran jefe fue informado de que su hija había ido al “Valle rojo” acompañada de un cara pálida.

El hombre enfurecido tomó su arco, varias flechas y montó a su caballo a todo galope. Cuando estuvo a una distancia prudente de la pareja, apuntó su arma y disparó haciendo blanco perfecto en el pecho del conquistador.

Enseguida bajó de su caballo y fue a enfrentar a su hija quien todavía no sabía lo que había ocurrido con su amado. Sin embargo, antes de que pudiera defenderse, el gran jefe la tomó de la cabeza y de un movimiento brusco le rompió el cuello.

Después le quitó el penacho y lo enterró junto a los dos cuerpos.

– ¿Quieres decir que estamos en lo que un día fue el Valle rojo?

– Así es Kimberly.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *