La leyenda de la chica de la curva

La leyenda de la chica de la curvaHace muchos años atrás, según cuenta la leyenda, un joven conductor se dirigía a comprar medicamentos a la ciudad vecina por la noche. El conducía por la carretera que usaba por costumbre para dirigirse a dicho lugar, pero esa noche no era una como cualquiera. Había más neblina de lo habitual, la temperatura era realmente baja, tanto que el muchacho iba sumamente abrigado a pesar de encontrarse dentro de su coche con calefacción.

Al mismo tiempo, una muchacha caminaba al borde de la carretera a paso lento y seguro, como si disfrutara de la noche. La misma iba contemplando las estrellas y de vez en cuando se quedaba pegada mirando las luces de los coches que pasaban alejarse. Varios conductores estaban acostumbrados a ver a aquella muchacha realizar su caminata nocturna junto a la carretera, pues pensaban que lo hacía por gusto, pero esa noche, varios se extrañaron de verla allí, pues el frío era demasiado e incluso se pronosticaban fuertes lluvias.

El joven conductor, pasó con su coche junto a esta muchacha, él era uno de los que no sabían que ella pasaba por allí todos los días. Al verla de lejos, fue aminorando la marcha, hasta estar justo al lado de la joven. Al hacerlo, bajó la ventanilla de su coche y llamó a la muchacha con voz suave. La misma al principio lo ignoró, pero el joven insistió en hablarle, hasta que ella volteó, como asustada a escuchar lo que el joven quería decirle.

El muchacho la saludó amablemente con un “buenas noches” y enseguida le preguntó si estaba perdida. La joven le comentó que no y que ella hacía este mismo recorrido todas las noches. El muchacho le recomendó que volviese a casa ya que hacía demasiado frío y en cualquier momento comenzaría a llover. Para ser más cordial él accedió a llevarla a su casa y como la invitación fue tan amable, ella dijo que sí.

En camino, el joven le preguntó el porqué de su caminata y ella respondió que ese camino le agradaba, también que disfrutaba de ver las estrellas, mientras iban por el camino, ella señalaba diferentes edificios indicando “esa fue mi escuela, allí era el negocio de mi padre” al llegar a la curva de la carretera, donde ella indicó que vivía, ella señala dicho lugar y dice ” y allí fue donde morí”. En ese momento, la muchacha desaparece del auto y el conductor se aleja del lugar a toda velocidad petrificado del miedo.

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