El ramo de la prometida

El ramo de la prometidaUna de las fechas más comunes para casarse es sin duda alguna el verano, no sólo porque en esa época del año la temperatura es cálida, sino porque mucha gente aprovecha que sus seres queridos están de vacaciones.

A pesar de eso la gente mayor del pueblo donde yo vivo cuenta historias de miedo que acontecieron en la parroquia de San Jacinto en tiempos veraniegos, en este lugar era donde se iba a casar Gaudencia Bernal, una mujer que había pasado por muchas decepciones amorosas, debido a que era una persona poco agraciada.

Al ver que los años pasaban y la muchacha no podía encontrar el amor por los medios tradicionales, su familia pensó en ofrecer una dote a la persona que la desposara. Poco tiempo pasó para que los pretendientes tocaran literalmente a su puerta, argumentando que ellos eran los indicados para hacer feliz a la señorita Bernal.

Vale la pena mencionar que ella estaba renuente a que se hiciera todo esto, pues decía que el amor verdadero no se puede comprar. Sin embargo, se enamoró perdidamente de un hombre que se llamaba Elías.

Lo que le llamó la atención a Gaudencia de ese individuo, es que rechazó tajantemente recibir dinero alguno, por cortejar a la chica, ya que decía que los demás hombres no habían sido capaces de observar su belleza interior.

El enlace matrimonial estaba fechado para llevarse a cabo un 14 de julio a las cinco de la tarde. No obstante, aproximadamente dos horas antes del momento pactado, se les informó a los asistentes de la parroquia de San Jacinto que había ocurrido una desgracia.

Encontraron a Gaudencia muerta en su casa. Los signos que presentaba su cuerpo sugerían que la causa del deceso no era otra que la asfixia. Otra cosa curiosa que paralelamente hizo que esta historia se convirtiera en leyenda fue que tanto el vestido de novia como el ramo jamás aparecieron.

Los pobladores de la localidad aseguran que cada 14 de julio a las 12 de la noche, Gaudencia Bernal recorre las calles aferrada a su ramo.

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