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Leyenda del penacho de Tallulah

Leyenda del penacho de TallulahEn Norteamérica se suelen relatar leyendas cortas y cuentos desde tiempos ancestrales. Inclusive antes de que los ingleses llegaran a colonizar esos territorios, los pueblos indígenas ya atesoraban anécdotas de sus antepasados.

El punto es que a mediados de los años 50, un ingeniero de apellido Kimberly encontró enterrado en su jardín lo que parecía un accesorio confeccionado con plumas de distintas aves.

Le quitó el polvo con un paño húmedo para no maltratarlo y llamó a un amigo que se desempeñaba como historiador para informarle del suceso. En la tarde de ese día ambos camaradas se reunieron a comer.

– Mira Henry esto es lo que encontré mi patio trasero. Bonito ¿no?

– Más que bonito yo diría extraordinario, ya que lo que tienes ante tus ojos es nada más y nada menos que el penacho de Tallulah. Dicho artículo perteneció a una princesa piel roja que fue asesinada por su propio padre, por la razón de que éste la encontró besándose con un hombre blanco.

Según dice la leyenda, el padre de Tallulah tenía ya mucho tiempo de sospechar que su hija andaba en malos pasos. Mandó a seis de sus mejores hombres para que la vigilaran y le informaran de cualquier cosa extraña que vieran.

Pasaron muchas lunas sin que llegara alguna noticia perturbadora. Mas una noche de sábado, el gran jefe fue informado de que su hija había ido al “Valle rojo” acompañada de un cara pálida.

El hombre enfurecido tomó su arco, varias flechas y montó a su caballo a todo galope. Cuando estuvo a una distancia prudente de la pareja, apuntó su arma y disparó haciendo blanco perfecto en el pecho del conquistador.

Enseguida bajó de su caballo y fue a enfrentar a su hija quien todavía no sabía lo que había ocurrido con su amado. Sin embargo, antes de que pudiera defenderse, el gran jefe la tomó de la cabeza y de un movimiento brusco le rompió el cuello.

Después le quitó el penacho y lo enterró junto a los dos cuerpos.

– ¿Quieres decir que estamos en lo que un día fue el Valle rojo?

– Así es Kimberly.

El Fantasma de La Dama de Café

El Fantasma de La Dama de CaféPocas, contadas son las ocasiones en las que podemos hablar de “fotos de fantasmas reales“. Normalmente, por muy preparada que esté una foto se nota alguna edición o por muy buena edición que tenga no hay una historia de fondo que soporte una investigación. Este NO es el caso de El Fantasma de la Dama de Café.

El fantasma de la dama en cuestión aparece en el edificio Raynham Hall (Inglaterra), su nombre era Dorothy Townshend y murió en 1726 por razones lamentablemente comunes en algunos casos. Su marido la mató por infiel. Algunos dicen que la razón por la cual su alma quedó penando es la manera cruel en que su marido le cobró la infidelidad. Al encontrarla con otro hombre, decidió encerrarla en casa y dejarla morir. De ese modo, es fácil imaginar el sufrimiento de una lenta muerte sin tener a quien recurrir. Mucha gente hoy dice que el fantasma deambula por los pasillos de la enorme casa y que en ocasiones se oyen sus lamentos.

La historia cuenta que el fantasma fue fotografiado el 19 de septiembre de 1936 por el Capitán Hubert C. Provand e Indre Shira, dos fotógrafos londinenses trabajando para la revista Country Life. Ambos se encontraban tomando fotografías para un artículo que aparecería durante ese año; y de acuerdo a sus historias, ambos se encontraban fotografiando la escalera principal, y que estaban preparándose para tomar una nueva fotografía cuando Shira pudo ver ‘una figura vaporosa que gradualmente asumió la apariencia de una mujer’, descendiendo las escaleras en dirección a ellos.

Provand rápidamente quitó la protección del lente y Shira pudo activar el flash de la cámara para tomar a la figura. Posteriormente, cuando el negativo fue revelado, apareció la famosa imagen de la ‘Dama Café’. La historia de Provand y Shira fue publicada en la revista el 26 de Diciembre de 1936, junto con la fotografía.

Quien era Jack el destripador

Quien era Jack el destripadorSeguramente escuchaste hablar de él: Jack el Destripador, en juegos, o también en películas basadas en sus asesinatos en serie ocurridos en 1888 en Whitechapel, Londres.

Jack se adjudicaba él mismo los asesinatos bajo el alias de Jack el Destripador, donde más tarde fue conocido mundialmente por ese apodo.

Fue conocido por los asesinatos de mujeres prostitutas en barrios de bajo alcance, donde estrangulaba, degollaba y mutilaba el abdomen de sus víctimas. Además de esto, extraía varios órganos de su víctima, tomando de ahí su alias. Descrito como un asesino eficaz, muy inteligente, despiadado y burlón, nunca se logró resolver ningún homicidio vinculado al destripador. Esto, ha generado más de un centenar de teorías sobre su vida, mientras que se realizaron obras literarias, cinematográficas y artísticas.

Los expertos que adjudicaron los homicidios al asesino más famoso del planeta, aseguran haber visto cortes en la garganta, mutilación de abdomen y genitales, extracción de órganos internos, y cortes faciales. También se le adjudicó, un asalto sexual, donde introdujo dentro de la vagina de su víctima un objeto, perforando su peritoneo. La víctima desarrolló una infección y murió a las pocas horas en el hospital. Entre otros de sus casos, se encuentra el de Martha Tabram, que sufrió 39 puñaladas en la garganta y el abdomen. En el proceso de juicio, un testigo, pudo asegurar ver al destripador como un hombre con cabello oscuro, alto, y poco cuidado, en el horario de las 5:30.

Estos asesinatos nunca resueltos, en ese momento generó un gran revuelo, donde se acusaba a los policías de inútiles
por no encontrar ningún culpable a los asesinatos ocurridos en el pueblo.

Lo cierto, es que hoy en día Jack el Destripador es una de los asesinos en series más reconocidos, plasmado en cientos de leyendas y obras basadas en su misteriosa vida.

La leyenda de los volcanes

La leyenda de los volcanes

La ciudad de México está llena de mitos y leyendas indígenas mexicanas. Estoy seguro que quien haya tenido oportunidad de visitarla, se percató de que son visibles desde allí dos grandes volcanes: el Popocatépetl y el Iztaccihuatl.

Tal como sucede en la inmensa mayoría de las historias de amor, esta también acabó en tragedia. Sucede que en la época en donde los aztecas dominaban gran parte de la región, los tlaxcaltecas iniciaron una batalla cuyo único fin, era el de librarse del yugo impuesto por los mexicas.

Mientras eso sucedía, la hija del jefe de los tlaxcaltecas, a quien todos conocían por el nombre de Iztaccihuatl, estaba locamente enamorada de Popocatépetl, un general que iba a ser enviado a la guerra, debido a su valentía y bravura.

Antes de partir, los amantes hicieron la promesa de que cuando la batalla terminara se casarían. Sin embargo, a los pocos meses de iniciado el conflicto, un soldado pidió una audiencia con el jefe de la tribu tlaxcalteca, para informarle de que desafortunadamente Popocatépetl había fallecido.

Desde luego, eso era una mentira tramada por él, ya que deseaba que Iztaccihuatl lo olvidara y así tener el camino libre. Sin embargo, sucedió todo lo contrario. La joven se encerró en sus aposentos a llorar la muerte de su querido, hasta que el sufrimiento hizo que su corazón se detuviera para siempre.

En un giro dramático del destino, poco después regresó triunfante Popocatépetl a su pueblo. La felicidad le duró muy poco, pues inmediatamente fue informado del deceso de su prometida.

Su mente no pudo soportar esa noticia, lo que lo hizo que se fuera al monte a recolectar miles de piedras de todos tamaños para hacerle un altar a Iztaccihuatl.

Cuando lo terminó, colocó a la joven encima del montículo y les pidió a los demás que se alejaran:

– Ella no está muerta, tan sólo está dormida. Yo me quedaré aquí hasta que despierte. Decía.

Popocatépetl cumplió su promesa y permaneció arrodillado junto a su amada hasta que la nieve los cubrió ambos convirtiéndolos en los volcanes que son ahora.

Dicen que de vez en cuando el corazón de “Don Goyo” (como también se le conoce) late más de la cuenta y es en ese instante en el que vemos las fumarolas emanar de su cráter.

La leyenda de la chica de la curva

La leyenda de la chica de la curvaHace muchos años atrás, según cuenta la leyenda, un joven conductor se dirigía a comprar medicamentos a la ciudad vecina por la noche. El conducía por la carretera que usaba por costumbre para dirigirse a dicho lugar, pero esa noche no era una como cualquiera. Había más neblina de lo habitual, la temperatura era realmente baja, tanto que el muchacho iba sumamente abrigado a pesar de encontrarse dentro de su coche con calefacción.

Al mismo tiempo, una muchacha caminaba al borde de la carretera a paso lento y seguro, como si disfrutara de la noche. La misma iba contemplando las estrellas y de vez en cuando se quedaba pegada mirando las luces de los coches que pasaban alejarse. Varios conductores estaban acostumbrados a ver a aquella muchacha realizar su caminata nocturna junto a la carretera, pues pensaban que lo hacía por gusto, pero esa noche, varios se extrañaron de verla allí, pues el frío era demasiado e incluso se pronosticaban fuertes lluvias.

El joven conductor, pasó con su coche junto a esta muchacha, él era uno de los que no sabían que ella pasaba por allí todos los días. Al verla de lejos, fue aminorando la marcha, hasta estar justo al lado de la joven. Al hacerlo, bajó la ventanilla de su coche y llamó a la muchacha con voz suave. La misma al principio lo ignoró, pero el joven insistió en hablarle, hasta que ella volteó, como asustada a escuchar lo que el joven quería decirle.

El muchacho la saludó amablemente con un “buenas noches” y enseguida le preguntó si estaba perdida. La joven le comentó que no y que ella hacía este mismo recorrido todas las noches. El muchacho le recomendó que volviese a casa ya que hacía demasiado frío y en cualquier momento comenzaría a llover. Para ser más cordial él accedió a llevarla a su casa y como la invitación fue tan amable, ella dijo que sí.

En camino, el joven le preguntó el porqué de su caminata y ella respondió que ese camino le agradaba, también que disfrutaba de ver las estrellas, mientras iban por el camino, ella señalaba diferentes edificios indicando “esa fue mi escuela, allí era el negocio de mi padre” al llegar a la curva de la carretera, donde ella indicó que vivía, ella señala dicho lugar y dice ” y allí fue donde morí”. En ese momento, la muchacha desaparece del auto y el conductor se aleja del lugar a toda velocidad petrificado del miedo.